Reabsorción y secreción tubular renal
La orina ya formada y todas las sustancias que contiene representan la suma de los tres procesos básicos que se producen en el riñón:
- La filtración glomerular
- La reabsorción tubular
- La secreción tubular
La secreción tubular es responsable de las cantidades significativas de iones potasio e hidrógeno y de algunas otras sustancias que aparecen en la orina.
La reabsorción tubular es cuantitativamente importante y altamente selectiva
La intensidad con la que cada una de estas sustancias se filtra se calcula así:
Filtración = Filtrado glomerular × Concentración plasmática
Los procesos de la filtración glomerular y de la reabsorción tubular son cuantitativamente muy intensos en comparación con la excreción urinaria de muchas sustancias. Esto significa que en un pequeño cambio en la filtración glomerular o en la reabsorción tubular podría causar un cambio relativamente importante en la excreción urinaria.
La reabsorción tubular es muy selectiva. Algunas sustancias, como la glucosa y los aminoácidos, se reabsorben del todo en los túbulos, por lo que su excreción urinaria es prácticamente nula. Muchos de los iones del plasma, como el sodio, el cloro y el bicarbonato, también se reabsorben mucho, pero su reabsorción y excreción urinarias varían mucho dependiendo de las necesidades del organismo.
En cambio, los productos de desecho, como la urea y la creatinina, se reabsorben mal en los túbulos y se excretan en cantidades relativamente grandes. Por tanto, al controlar la intensidad de reabsorción de diversas sustancias, los riñones regulan la excreción de los solutos de forma independiente entre sí, una facultad que es esencial para el control preciso de la composición de los líquidos corporales.
La reabsorción tubular comprende mecanismos pasivos y activos
Para que una sustancia se reabsorba, primero debe ser transportada:

La reabsorción a través del epitelio tubular hacia el líquido intersticial se efectúa me diante un transporte activo y pasivo. El agua y los solutos pueden ser transportados bien a través de las propias membranas celulares (vía transcelular) o a través de los espacios que existen entre las uniones celulares (vía paracelular). Luego, una vez producida la reabsorción a través de las células epiteliales tubulares hasta el líquido intersticial, el agua y los solutos son transportados a través de las paredes de los capitales peritubulares para pasar a la sangre por ultrafiltración que está mediado por fuerzas hidrostáticas y coloidosmóticas.
Transporte activo
El transporte que está acoplado directamente a una fuente de energía se llama transporte activo primario. Un buen ejemplo de esto es la bomba ATPasa sodiopotasio que funciona en la mayoría de los tramos del túbulo renal.
El transporte que está acoplado indirectamente a una fuente de energía se conoce como transporte activo secundario. La reabsorción de glucosa por el túbulo renal es un ejemplo de transporte activo secundario. El agua siempre se reabsorbe por un mecanismo físico pasivo (no activo) llamado ósmosis.

Los solutos pueden transportarse a través de las células epiteliales o entre las células
Las células tubulares renales se mantienen juntas por medio de uniones estrechas. Los solutos pueden reabsorberse o secretarse a través de las células por vía transcelular o entre las células moviéndose a través de las uniones estrechas y los espacios intercelulares siguiendo la vía paracelular. El sodio es una sustancia que se desplaza por las dos vías, aunque la mayor parte lo hace a través de la vía transcelular.
El transporte activo primario a través de la membrana tubular está acoplado a la hidrólisis del ATP
La importancia especial del trasporte activo primario es que puede mover los solutos en contra de un gradiente electroquímico. Los transportadores activos primarios en los riñones que conocemos son la ATPasa sodiopotasio, la ATPasa hidrógeno, la ATPasa hidrógenopotasio y la ATPasa calcio. Un buen ejemplo de un sistema de transporte activo primario es la reabsorción de iones sodio a través de la membrana tubular proximal. Este bombeo activo de sodio de la célula a través de su membrana basolateral favorece la difusión pasiva del sodio a través de la membrana luminal de la célula, desde la luz tubular al interior de la célula por dos razones:
La reabsorción activa del sodio mediante la ATPasa sodiopotasio tiene lugar en la mayor parte del túbulo. La reabsorción neta de los iones sodio desde la luz tubular hacia la sangre supone al menos tres pasos:

Reabsorción activa secundaria a través de la membrana tubular
Cuando una sustancia difunde a favor de su gradiente electroquímico, la energía liberada se utiliza para que otra sustancia pase en contra de su gradiente electroquímico. De este modo, el transporte activo secundario no precisa energía que proceda directamente del ATP o de otras fuentes de fosfatos de alta energía. Por el contrario, la fuente directa de energía es la liberada por la difusión facilitada simultánea de otra sustancia transportada a favor de su propio gradiente electroquímico.
Existen proteínas transportadoras específicas en el borde en cepillo que se combinan con un ion sodio y con un aminoácido o una molécula de glucosa al mismo tiempo. Una vez dentro de la célula, la glucosa y los aminoácidos salen a través de las membranas basolate rales por difusión facilitada.

Los cotransportadores de glucosa y sodio (SGLT2 y SGLT1) están situados en el borde en cepillo de las células tubulares proximales y llevan glucosa al citoplasma celular en contra de un gradiente de concentración.
La reabsorción de la glucosa depende de la energía liberada por la bomba activa primaria ATPasa sodiopotasio situada en la membrana basolateral. Esta reabsorción de la glucosa se llama «transporte activo secundario» porque la propia glucosa se reabsorbe en contra de un gradiente electroquímico, pero es «secundario» al transporte primario activo del sodio.
En la reabsorción de la glucosa, el transporte activo secundario se produce en la membrana luminal, mientras que la difusión facilitada pasiva tiene lugar en la membrana basolateral, y la captación pasiva por medio del flujo de masas que se produce en los capilares peritubulares.
Secreción activa secundaria hacia los túbulos
En el contratransporte, la energía liberada por el desplazamiento a favor de la corriente de una de las sustancias permite el paso a contracorriente de una segunda sustancia en dirección opuesta. Un ejemplo de contratransporte es la secreción activa de iones hidrógeno acoplada a la reabsorción de sodio en la membrana luminal del túbulo proximal. Este transporte está mediado por una proteína específica (intercambiador de sodiohidrógeno) que se encuentra en el borde en cepillo de la membrana luminal.
Pinocitosis: un mecanismo de transporte activo para reabsorber proteínas
Algunas partes del túbulo, especialmente del túbulo proximal, reabsorben moléculas grandes, como las proteínas, por pinocitosis. Una vez dentro de la célula, la proteína se digiere en sus aminoácidos, que se reabsorben a través de la membrana basolateral hacia el líquido intersticial.
Transporte máximo de sustancias que se reabsorben de forma activa
Para la mayoría de las sustancias que se reabsorben o excretan activamente hay un límite en la intensidad con la que pueden transportarse, denominado a menudo transporte máximo. Este límite se debe a la saturación de los sistemas de transporte específicos cuando la cantidad de soluto que llega al túbulo (denominada carga tubular) supera la capacidad de las proteínas transportadoras y enzimas específicas implicadas en el proceso de transporte. El sistema de transporte de la glucosa en el túbulo proximal es un buen ejemplo.
En el adulto, el transporte máximo de glucosa es como media alrededor de 375 mg/min, mientras que la carga filtrada de glucosa es de unos 125 mg/min.
No todas las nefronas tienen el mismo transporte máximo para la glucosa y algunas empiezan así a excretar glucosa antes de que otras hayan alcanzado su transporte máximo. El transporte global máximo en los riñones, que es normalmente de unos 375 mg/min, se alcanza cuando todas las nefronas han alcanzado su capacidad máxima de reabsorber glucosa. En la diabetes mellitus incontrolada, la glucosa plasmática puede aumentar a cifras altas y hacer que la carga filtrada de glucosa supere el transporte máximo y dé lugar a una excreción urinaria de glucosa.
Sustancias que se transportan de forma activa pero no exhiben transporte máximo
Algunas sustancias que se reabsorben de forma pasiva no muestran un transporte máximo porque la intensidad de su transporte está determinada por otros factores, como:
- El gradiente electroquímico para la difusión de la sustancia a través de la membrana
- La permeabilidad de la membrana para la sustancia
- El tiempo que el líquido que contiene la sustancia permanece dentro del túbulo

Al transporte de este tipo se le denomina transporte de gradiente-tiempo. Algunas sustancias con transporte activo también tienen características de transporte gradientetiempo. Un ejemplo es la reabsorción de sodio en el túbulo proximal. En los túbulos proximales la capacidad de transporte máximo de la bomba ATPasa sodiopotasio basolateral suele ser mucho mayor que la intensidad real de la reabsorción neta de sodio. El transporte del sodio en los túbulos proximales obedece sobre todo a los principios del transporte gradientetiempo en lugar de a las características del transporte tubular máximo. Esto significa que cuanto mayor sea la concentración de sodio en los túbulos proximales, mayor será su reabsorción. Además, cuanto más lento sea el flujo de líquido tubular, mayor será el porcentaje de sodio que puede reabsorberse de los túbulos proximales. En las partes más distales de la nefrona, las células epiteliales tienen más uniones estrechas y transportan mucho menos sodio.
La reabsorción pasiva del agua mediante ósmosis está acoplada sobre todo a la reabsorción de sodio
Cuando los solutos se transportan fuera del túbulo mediante un transporte activo primario o secundario, sus concentraciones tienden a reducirse dentro del túbulo y a aumentar en el intersticio renal. Esto crea una diferencia de concentración que produce la ósmosis del agua en la misma dirección que la de los solutos que se transportan, desde la luz tubular hacia el intersticio renal. 
Una gran parte del flujo osmótico de agua en los túbulos proximales se produce a través de las también conocidas como uniones estrechas que hay entre las células epiteliales y a través de las propias células; los túbulos proximales tienen una permeabilidad alta al agua y una permeabilidad pequeña, pero significativa, a la mayoría de los iones, como sodio, cloro, potasio, calcio y magnesio. A medida que el agua se mueve a través de las uniones estrechas por ósmosis, también puede llevar algunos de los solutos, un proceso llamado arrastre del disolvente. El agua no puede moverse fácilmente a través de las estrechas uniones de la membrana tubular por ósmosis. Sin embargo, la hormona antidiurética (ADH) aumenta mucho la permeabilidad al agua en los túbulos distal y colector.
El movimiento del agua a través del epitelio tubular puede tener lugar sólo si la membrana es permeable al agua, sin importar la magnitud del gradiente osmótico.
Reabsorción de cloro, urea y otros solutos por difusión pasiva
El transporte de iones sodio con carga positiva fuera de la luz deja el interior de la luz con carga negativa respecto al líquido intersticial. Esto hace que los iones cloro difundan pasivamente a través de la vía paracelular. Por tanto, la reabsorción activa de sodio está muy bien acoplada a la reabsorción pasiva de cloro a través de un potencial eléctrico y un gradiente de concentración de cloro. Los iones cloro pueden reabsorberse también mediante un transporte activo secundario.![]()
La urea también se reabsorbe de forma pasiva del tú bulo, pero en un grado mucho menor que los iones cloro. En algunas partes de la nefrona la reabsorción pasiva de la urea está facilitada por trasportadores específicos de la urea. Solo la mitad de la urea que se filtra por los capilares glomerulares se reabsorbe de los túbulos, el resto pasa a la orina. En los mamíferos, más del 90% del nitrógeno de desecho se excreta normalmente por los riñones como urea. Casi nada de la creatinina filtrada se reabsorbe y casi toda la creatinina filtrada en el glomérulo se excreta en la orina.
Reabsorción y secreción a lo largo de diferentes partes de la nefrona
Reabsorción en el túbulo proximal
Alrededor del 65% de la carga filtrada de sodio y agua y algo menos del cloro filtrado se reabsorbe normalmente en el tú bulo proximal antes de que el filtrado alcance el asa de Henle.
Los túbulos proximales tienen una elevada capacidad de reabsorción activa y pasiva
Las células epiteliales tubulares proximales tienen un metabolismo alto y un gran número de mitocondrias para apoyar los potentes procesos de transporte activo. Además, tienen un borde en cepillo extenso en el lado luminal (apical) de la membrana, así como un laberinto extenso de canales intercelulares y basales, todos los cuales proporcionan juntos una superficie de membrana extensa en los lados luminal y basolateral del epitelio para un transporte rápido de los iones sodio y de otras sustancias. La extensa superficie de membrana del borde en cepillo epitelial está también cargada de moléculas transportadoras proteicas que transportan una gran fracción de los iones sodio a través de la membrana luminal ligadas a un mecanismo de cotransporte de múltiples nutrientes orgánicos.
La bomba ATPasa sodiopotasio es el principal medio para la reabsorción del sodio, el cloro y el agua a través del túbulo proximal. En la primera mitad del túbulo proximal, el sodio se reabsorbe mediante cotransporte junto a la glucosa, los aminoácidos y otros solutos. Pero en la segunda mitad del túbulo proximal, poca glucosa y aminoácidos quedan por reabsorber. En cambio, el sodio se reabsorbe ahora sobre todo con iones de cloro. En la segunda mitad del túbulo proximal, la mayor concentración de cloro favorece la difusión de este ion desde la luz tubular a través de las uniones intercelulares hacia el líquido intersticial renal.
Concentraciones de solutos a lo largo del túbulo proximal
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La cantidad de sodio en el líquido tubular se reduce mucho a lo largo del túbulo proximal, la concentración de sodio (y la osmolaridad total) permanecen relativamente constantes debido a que la permeabilidad al agua de los túbulos proximales es tan grande que la reabsorción de agua va a la par que la reabsorción del sodio.
La concentración total de solutos, que refleja la osmolaridad, sigue siendo prácticamente la misma a lo largo del túbulo proximal por la permeabilidad muy elevada de esta parte de la nefrona al agua.
Secreción de ácidos y bases orgánicas por el tú bulo proximal
El túbulo proximal es también un lugar importante para la secreción de ácidos y bases orgánicos como las sales biliares, el oxalato, el urato y las catecolaminas. La secreción de estas sustancias en el túbulo proximal más la filtración en el túbulo proximal por los capilares glomerulares y la casi total falta de reabsorción por los túbulos contribuyen, todos combinados, a su excreción rápida en la orina.

Los riñones secretan muchos fármacos o toxinas potencialmente peligrosos directamente a través de las células tubulares hacia los túbulos y eliminan rápidamente estas sustancias de la sangre. Otro compuesto que se secreta rápidamente en el túbulo proximal es el ácido paraaminohipúrico (PAH), del cual su aclaramiento se usa para calcular el flujo plasmático renal.
Transporte de solutos y agua en el asa de Henle 
El asa de Henle consta de tres segmentos con funciones diferentes: el segmento descendente fino, el segmento ascendente fino y el segmento ascendente grueso, tienen membranas epiteliales finas sin bordes en cepillo, pocas mitocondrias y niveles mínimos de actividad metabólica.
La parte descendente del segmento fino es muy permeable al agua y moderadamente a la mayoría de los solutos. La función de este segmento de la nefrona es sobre todo permitir la difusión simple de las sustancias a través de sus paredes. Alrededor del 20% del agua filtrada se reabsorbe en el asa de Henle, y casi todo esto ocurre en la rama descendente fina. La rama ascendente, incluidas las porciones fina y gruesa, es casi impermeable al agua.
Alrededor del 25% de las cargas filtradas de sodio, cloro y potasio se reabsorben en el asa de Henle, sobre todo en la rama ascendente gruesa. También se reabsorben cantidades considerables de otros iones, como calcio, bicarbonato y magnesio. La rama descendente fina no reabsorbe cantidades significativas de ninguno de estos solutos. Un componente importante de la reabsorción de solutos en la rama ascendente gruesa es la bomba ATPasa sodiopotasio en las membranas basolaterales de la célula epitelial. En el asa ascendente gruesa, el movimiento del sodio a través de la membrana luminal está mediado sobre todo por un cotransportador de 1-sodio, 2-cloro, 1-potasio.
La rama ascendente gruesa del asa de Henle es el lugar de acción de los poderosos diuréticos de asa furosemida, ácido etacrínico y bumetanida, todos los cuales inhiben la acción del cotransportador sodio 2-cloro potasio. También tiene lugar una reabsorción paracelular significativa de cationes, como Mg++, Ca++, Na+ y K+. El segmento grueso del asa ascendente de Henle es casi impermeable al agua.
Túbulo distal

El segmento grueso de la rama ascendente del asa de Henle se vacía en el túbulo distal. La porción inicial del túbulo distal conforma la mácula densa. El segmento diluyente reabsorbe con avidez la mayoría de los iones, incluidos el sodio, el potasio y el cloro, pero es casi totalmente impermeable al agua y a la urea, además diluye el líquido tubular.
El cotransportador sodio-cloro mueve el cloruro de sodio desde la luz tubular hasta el interior de la célula, y la bomba ATPasa sodiopotasio transporta el sodio fuera de la célula a través de la membrana basolateral.

Porción final del túbulo distal y túbulo colector cortical

La segunda mitad del túbulo distal y el túbulo colector cortical están compuestos de dos tipos especiales de células, las células principales y células intercaladas. Las células principales reabsorben sodio y agua de la luz y secretan iones potasio a la luz. Las células intercaladas reabsorben iones potasio y secretan iones hidrógeno a la luz tubular.
Las células principales reabsorben sodio y secretan potasio
La reabsorción de sodio y la secreción de potasio por las células principales depende de la actividad de la bomba ATPasa sodio-potasio presente en la membrana basolateral de cada célula.
Los bloqueantes de los canales del sodio y los antagonistas de la aldosterona reducen la excreción urinaria de potasio y actúan como diuréticos ahorradores de potasio.
Las células intercaladas secretan iones hidrógeno y reabsorben iones bicarbonato y potasio

La secreción de iones hidrógeno en las células intercaladas está mediada por un transportador hidrógeno-ATPasa. Los iones hidrógeno se secretan después hacia la luz tubular, y por cada ion hidrógeno secretado queda disponible un ion bicarbonato para su reabsorción a través de la membrana basolateral.
Conducto colector medular
Los conductos colectores medulares son el lugar final de procesamiento de la orina y desempeñan una función muy importante en la determinación de la eliminación final en la orina de agua y de solutos.

El cociente entre la concentración de inulina en líquido tubular/plasma puede servir para medir la reabsorción de agua en los túbulos renales

La inulina, un polisacárido usado para medir el FG, no se reabsorbe ni se secreta en los túbulos renales. Los cambios en la concentración de inulina en diferentes puntos a lo largo del túbulo renal reflejan, por tanto, cambios en la cantidad de agua presente en el líquido tubular.
Regulación de la reabsorción tubular
Una característica importante de la reabsorción tubular es que la reabsorción de algunos solutos puede regularse independientemente de la de otros, en especial mediante mecanismos de control hormonal.
Equilibrio glomerulotubular: la capacidad de los túbulos de aumentar la reabsorción en respuesta a un incremento de la carga tubular
Uno de los mecanismos más básicos de control de la reabsorción tubular es la capacidad intrínseca de los túbulos de aumentar su reabsorción en respuesta a una mayor carga tubular (un aumento del flujo tubular). Este fenómeno se denomina equilibrio glomerulotubular. El equilibrio glomerulotubular se refiere al hecho de que la reabsorción aumenta a medida que lo hace la carga filtrada. ![]()
Los mecanismos del equilibrio glomerulotubular pueden ser independientes de las hormonas y pueden demostrarse en riñones completamente aislados o incluso en segmentos de túbulo proximal completamente aislados.
El equilibrio glomerulotubular ayuda a evitar sobrecargas en segmentos del túbulo distal cuando el FG aumenta. El equilibrio glomerulotubular actúa como segunda línea de defensa para amortiguar los efectos de los cambios espontáneos en el FG sobre la diuresis.
Fuerzas físicas en el líquido capilar peritubular y el líquido intersticial
Las fuerzas hidrostática y coloidosmótica gobiernan el grado de reabsorción a través de los capilares peritubulares, a la vez que controlan la filtración en los capilares glomerulares.
Valores normales de las fuerzas físicas y de la intensidad de la reabsorción
El líquido y los electrólitos se reabsorben desde lo túbulos hacia el intersticio renal y desde allí a los capilares peritubulares. La reabsorción capilar peritubular normal es de unos 124 ml/min. La reabsorción a través de los capilares peritubulares puede calcularse como:
Reabsorción = Kf × Fuerza de reabsorción neta

Regulación de las fuerzas físicas en el capilar peritubular
La presión hi drostática capilar peritubular está influida por la presión arterial y la resistencia de las arteriolas aferente y eferente:


Presiones hidrostática y coloidosmótica en el intersticio renal

Los cambios en las fuerzas físicas capilares peritubulares influyen en la reabsorción tubular al cambiar las fuerzas físicas en el intersticio renal que rodea a los túbulos.
Los mecanismos por los cuales los cambios en las presiones hidrostática y coloidosmótica en el líquido intersticial influyen en la reabsorción tubular pueden conocerse estudiando las vías a través de las cuales se reabsorben el agua y los solutos.
Las fuerzas que aumentan la reabsorción capilar peritubular también aumentan la reabsorción desde los túbulos renales. Por el contrario, los cambios hemodinámicos que inhiben la reabsorción capilar peritubular también inhiben la reabsorción tubular de agua y solutos.
Efecto de la presión arterial sobre la diuresis: presión-natriuresis y presión-diuresis
Pequeños incrementos en la presión arterial pueden provocar aumentos en la excreción urinaria de sodio y agua, fenómenos que se conocen como natriuresis por presión y diuresis por presión. 
Cuando la autorregulación del FG está deteriorada el aumento de la presión arterial da lugar a incrementos mucho mayores del FG. Un segundo efecto del aumento de la presión arterial renal que incrementa la diuresis es que reduce el porcentaje de la carga filtrada de sodio y agua que reabsorben los túbulos. Un tercer factor que contribuye a los mecanismos de presiónnatriuresis y presióndiuresis es la menor formación de angiotensina II.
Control hormonal de la reabsorción tubular
La regulación precisa de los volúmenes y concentraciones de solutos en los líquidos corporales exige que los riñones excreten los diferentes solutos y agua con una intensidad variable a veces independientemente unos de otros.

La aldosterona aumenta la reabsorción de sodio y estimula la secreción de potasio
La aldosterona es un regulador importante de la reabsorción de sodio y la secreción de potasio en los túbulos renales. Un lugar de acción tubular renal importante de la aldosterona son las células principales del túbulo colector cortical, también aumenta la permeabilidad al sodio del lado luminal de la membrana.
Los estímulos más importantes para la aldosterona son:
- Aumento de la concentración extracelular de potasio
- Aumento de los niveles de angiotensina II, que normalmen te aparecen en trastornos asociados con la depleción de sodio y de volumen o la baja presión arterial
Sin aldosterona, como ocurre en la destrucción o mala función de la glándula suprarrenal (enfermedad de Addison), hay una pérdida acentuada de sodio y una acumulación de potasio en el organismo. Por el contrario, el exceso de secreción de aldosterona, como ocurre en los pacientes con tumores suprarrenales (síndrome de Conn) se acompaña de una retención de sodio y una disminución de potasio en plasma debida, en parte, a una excesiva secreción de potasio por los riñones.

La angiotensina II aumenta la reabsorción de sodio y de agua
La angiotensina II es quizás la hormona ahorradora de sodio más potente del organismo. La mayor formación de angiotensina II ayuda a normalizar la presión arterial y el volumen extracelular al aumentar la reabsorción de sodio y agua en los túbulos renales a través de tres efectos principales:

La ADH aumenta la reabsorción de agua
La acción renal más importante de la ADH es aumentar la permeabilidad al organismo del epitelio del túbulo distal, el túbulo colector y el conducto colector. Este efecto ayuda al organismo a conservar el agua en circunstancias como la deshidratación.
Sin ADH los riñones excreten grandes cantidades de orina diluida. Luego las acciones de la ADH desempeñan una función clave en el control del grado de dilución o concentración de la orina.

El péptido natriurético auricular reduce la reabsorción de sodio y agua

Células específicas de las aurículas cardíacas, cuando se distienden debido a una expansión del plasma, secretan un péptido llamado péptido natriurético auricular (ANP). Las concentraciones elevadas de este péptido inhiben a su vez directamente la reabsorción del sodio y del agua en los túbulos renales, en especial en los conductos colectores. El ANP inhibe también la secreción de renina y, por tanto, la formación de angiotensina II, lo que a su vez reduce la reabsorción tubular renal. Los niveles de ANP están altamente elevados en insuficiencia cardíaca congestiva. El aumento de ANP ayuda a atenuar la retención de sodio y agua en insuficiencia cardíaca.
La hormona paratiroidea aumenta la reabsorción de calcio
La hormona paratiroidea es una de las hormonas reguladoras del calcio más importantes del cuerpo. Su principal acción en los riñones es aumentar la reabsorción tubular de calcio, la inhibición de la reabsorción de fosfato por el túbulo proximal y la estimulación de la reabsorción de magnesio por el asa de Henle.
La activación del sistema nervioso simpático aumenta la reabsorción de sodio
La activación del sistema nervioso simpático, cuando es grave, puede reducir la excreción de agua y de sodio al contraer las arteriolas renales, lo que reduce el FG. La estimulación del sistema nervioso simpático aumenta la liberación de renina y la formación de angiotensina II.
Uso de los métodos de aclaramiento para cuantificar la función renal
El aclaramiento renal de una sustancia es el volumen de plasma que queda completamente desprovisto de la sustancia por unidad de tiempo. Es una forma útil de cuantificar la función excretora de los riñones y puede usarse para cuantificar el flujo de sangre que pasa por los riñones, así como las funciones básicas de los riñones. El aclaramiento se refiere al volumen de plasma que sería necesario para conseguir la cantidad de sustancia excretada en la orina por unidad de tiempo.
Si una sustancia se filtra libremente y no se reabsorbe ni se secreta en los túbulos renales, entonces la intensidad con la que se excreta en la orina es igual a la filtración de la sustancia por los riñones. Una sustancia que cumple estos criterios es la inulina y debe administrarse por vía intravenosa a un paciente para medir el FG. Otras sustancias que se han usado en la clínica para calcular el FG son yotalamato radiactivo y creatinina.

El aclaramiento de creatinina y la concentración plasmática de creatinina pueden usarse para calcular el FG
La creatinina es un producto final del metabolismo muscular y se elimina del organismo casi completamente por filtración glomerular. Luego el aclaramiento de creatinina se usa mucho más que el aclaramiento de inulina para calcular el FG en la clínica, pero no es un marcador perfecto.

Es posible emplear el aclaramiento de PAH para estimar el flujo plasmático renal
La cantidad de sustancia que llega a los riñones con la sangre equivaldrá a la cantidad excretada en la orina. No hay ninguna sustancia conocida que se aclare completamente a través de los riñones, pero una sustancia, el PAH, se aclara en un 90% del plasma. Luego el aclaramiento de PAH puede usarse como una aproximación del flujo plasmático renal.
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El porcentaje de PAH eliminado de la sangre se conoce como cociente de extracción del PAH y es de una media de un 90% en los riñones normales. En las nefropatías, el cociente de extracción puede reducirse por la incapacidad de los túbulos lesionados de secretar el PAH al líquido tubular.
Podemos calcular el flujo sanguíneo total a través de los riñones a partir del flujo plasmático renal total y el hematocrito.

La fracción de filtración se calcula a partir del FG dividido por el flujo plasmático renal
Para calcular la fracción de filtración, que es la fracción del plasma que se filtra a través de la membrana glomerular, prime ro debemos conocer el flujo plasmático renal (aclaramiento de PAH) y el FG (aclaramiento de inulina).

Los riñones tienen una función importante: eliminar del cuerpo los materiales de desecho que se han ingerido o que ha producido el metabolismo, controlar el volumen y la composición de los líquidos corporales, mantiene el ambiente interno estable necesario para que las células desempeñen sus diversas actividades, filtran el plasma y eliminan sustancias del filtrado con una intensidad variable, dependiendo de las necesidades del cuerpo.




















La reabsorción tubular es cuantitativamente más importante que la secreción tubular en la formación de la orina, pero la secreción es importante para determinar las cantidades de iones potasio e hidrógeno y algunas otras sustancias que se excretan por la orina.












Los mecanismos de retroalimentación intrínsecos de los riñones mantienen normalmente el flujo sanguíneo renal y el FG relativamente constantes, a pesar de cambios acentuados en la presión arterial sistémica. Esta constancia relativa del FG y del flujo sanguíneo renal se denomina autorregulación. La principal función de la autorregulación en los riñones es mantener un FG re lativamente constante que permita un control preciso de la excreción renal de agua y de solutos.























Algunos de los diferentes factores que pueden hacer que los volúmenes extracelular e intracelular cambien mucho son la ingestión de agua, la deshidratación, la infusión intravenosa de diferentes tipos de soluciones, la pérdida de grandes cantidades de líquido por el aparato digestivo y la pérdida de cantidades anormales de líquido por el sudor o a través de los riñones.
Se administran muchos tipos de soluciones por vía intravenosa para nutrir a personas que no pueden tomar cantidades adecuadas de elementos nutritivos. Las soluciones de glucosa se emplean ampliamente y cuando se administran las concentraciones de sustancias con actividad osmótica suelen ajustarse casi hasta la isotonicidad, o se administran tan lentamente que no trastornan el equilibrio osmótico de los líquidos corporales. Después de metabolizarse la glucosa y otros nutrientes, permanece a menudo un exceso de agua, la cual los riñones secretan en forma de orina muy diluida.
La principal medida de que dispone el clínico para evaluar el estado hídrico de un paciente es la concentración plasmática de sodio, misma que es un indicador razonable de la osmolaridad plasmática en muchas condiciones.































Hay factores de la circulación periférica que afectan al flujo de sangre hacia el corazón desde las venas, lo que se conoce como retorno venoso,que actúan como controladores principales. La razón principal por la que los factores periféricos son más importantes que el corazón en el control de gasto cardíaco es que el corazón tiene un mecanismo propio que le permite bombear automáticamente, sin tener en cuenta la cantidad de sangre que entre en la aurícula derecha desde las venas. Este mecanismo se conoce como ley de Frank-Starling del corazón. La sangre que fluye hacia el corazón es bombeada sin retraso hacia la aorta y fluye de nuevo a través de la circulación.

La cantidad de sangre que el corazón puede bombear tiene unos límites definidos, que pueden expresarse cuantitativamente en forma de curvas de gasto cardíaco.









Combinaciones de los distintos patrones de curvas de gasto cardíaco









El gasto cardíaco puede estimarse también mediante ecocardiografía, un método que utiliza ondas de ultrasonidos desde un transductor colocado sobre la pared torácica o introducido en el esófago del paciente para medir el tamaño de las cámaras cardíacas, así como la velocidad de la sangre que circula desde el ventrículo izquierdo a la aorta.











Los poderosos efectos de los aumentos crónicos en la presión renal sobre la eliminación de orina se deben a que el aumento de la presión no sólo tiene efectos hemodinámicos directos en los riñones para incrementar la excreción, sino también efectos indirectos mediados por cambios nerviosos y hormonales que tienen lugar cuando aumenta la presión de la sangre; un aumento en la presión arterial reduce la actividad del sistema nervioso simpático y de varias hormonas. La reducción en la actividad de estos sistemas antinatriuréticos amplifica, por tanto, la eficacia de la natriuresis y la diuresis por presión. Por el contrario, cuando la presión arterial se reduce, el sistema nervioso simpático se activa y se incrementa la formación de hormonas antinatriuréticas. Esta combinación de efectos directos de la presión en los riñones y efectos indirectos de la presión en el sistema nervioso simpático y varios sistemas hormonales hace que la natriuresis y la diuresis por presión sean enormemente poderosas para el control a largo plazo de la presión arterial y los volúmenes de líquidos del organismo.




rtensión crónica o presión arterial alta quiere decir que su presión arterial media es mayor que el límite superior del intervalo de las mediciones aceptadas como normales. Una presión arterial media mayor de 110 mmHg (la normal es de 90 mmHg) se considera hipertensión.














































Algunos fisiólogos consideran que los barorreceptores tienen una importancia relativamente escasa en la regulación crónica de la presión arterial, porque tienden a reajustarse en 12 días a la presión a la cual se exponen. Por el contrario, cuando la presión arterial cae a un nivel muy bajo, los barorreceptores no transmiten primero ningún impulso pero después, gradualmente en uno o dos días, su frecuencia de descarga vuelve al nivel de control. Este «reajuste» de los barorreceptores atenúa su potencia como sistema de control para corregir los trastornos que tienden a cambiar la presión arterial durante más de unos pocos días cada vez. No obstante no se reajustan por completo y, por tanto, contribuyen a la regulación de la presión arterial a largo plazo, en especial al influir en la actividad nerviosa simpática de los riñones.











La estimulación o inhibición de los nervios simpáticos vasculares también afectan a las curvas volumen-presión. Este control de los vasos por los nervios simpáticos es muy importante para disminuir las dimensiones de un segmento de la circulación, transfiriendo la sangre a otros segmentos.

Si no fuera por la distensibilidad del sistema arterial, toda la sangre nueva tendría que fluir a través de los vasos sanguíneos periféricos casi instantáneamente, sólo en la sístole cardíaca y no durante la diástole. No obstante, la compliancia del árbol arterial reduce las pulsaciones de la presión hasta que prácticamente desaparecen en el momento en que la sangre alcanza los capilares.













La presión normal en la aurícula derecha es de 0 mmHg, que es igual a la presión atmosférica en todo el organismo. Puede aumentar hasta 20 o 30 mmHg en condiciones muy anormales como insuficiencia cardíaca grave o después de una transfusión masiva de sangre. El límite inferior de la presión en la aurícula derecha es de –3 a –5 mmHg, por debajo de la presión atmosférica. Esta también es la presión en la cavidad torácica que rodea al corazón.








El flujo sanguíneo que atraviesa un vaso sanguíneo está determinado por dos factores:














El corazón está dotado de un sistema especial, el cual es importantes ya que permite que todas las porciones de los ventriculos se contraigan casi simultáneamente, dicho sitema:











